Una cocina.
Un cocinero.
Dieciocho comensales.
En SOLO, Ferran está al frente de todo.
Del producto a la idea.
De la idea al plato.
De la cocina al último detalle del servicio.
El menú cambia cada semana. Una cocina sin rutinas. Una cocina que cambia, que obliga a estar presente y a pensar continuamente.
Una cocina elegante, delicada y ligera. Una cocina en la que la diferencia está en la forma de tratar las cosas. Ferran mira cada detalle con toda su experiencia y con la sensibilidad de quien todavía sigue buscando.
Si esta semana la propuesta no sea para ti. Vuelve la siguiente. El menú habrá cambiado y Ferran volverá a empezar, con una nueva idea entre las manos.
Una cocina.
Un cocinero.
Dieciocho comensales.
SOLO.
Cocinar es escuchar
Cocinar empieza antes del fuego. Empieza mirando. Tocando. Oliendo. Probando. Esperando. Ferran cocina atento a lo que tiene delante. Al producto, a la temporada, al momento. Por eso cocinar también es saber escuchar. Escuchar sin prisa. Dejar que algo suceda antes de decidir qué hacer con ello. Hay algo de la música en esa forma de trabajar, en saber cuándo intervenir y cuándo esperar. En la atención. En la pausa. En ese pequeño silencio que deja espacio para que aparezca lo siguiente.