Cocinar empieza antes del fuego. Empieza mirando. Tocando. Oliendo. Probando. Esperando. Ferran cocina atento a lo que tiene delante. Al producto, a la temporada, al momento. Por eso cocinar también es saber escuchar. Escuchar sin prisa. Dejar que algo suceda antes de decidir qué hacer con ello. Hay algo de la música en esa forma de trabajar, en saber cuándo intervenir y cuándo esperar. En la atención. En la pausa. En ese pequeño silencio que deja espacio para que aparezca lo siguiente.